San Publicito. ¿Qué es y por qué se celebra?

Cada 25 de enero, los profesionales del marketing y la publicidad se visten de gala para conmemorar su día, conocido como San Publicito. Esta fecha está considerada como no laborable para estos trabajadores, y si cae en un día que no es viernes, se traslada al primer viernes laborable después del 25.

Cabe destacar que el nombre de «San Publicito» no está registrado oficialmente; se trata de una denominación coloquial utilizada por los publicistas. El patrón de la publicidad es San Pablo, elegido por ser el apóstol que mejor supo difundir el mensaje de Dios de manera efectiva y persuasiva.

Es decir, el Santo de los publicistas es San Pablo y se celebra el día 25 de enero, sin embargo, el sector celebra su día también el último viernes de enero, que recibe el nuevo nombre. El día de «San Publicito», aunque no es oficial, es una celebración reciente. Hasta principios de los años 90, el único día festivo reconocido para los profesionales del sector era el 25 de enero, en honor a San Pablo, y no se trasladaba. Sin embargo, a partir de esos años, las agencias de publicidad y marketing empezaron a adoptar el último viernes de enero como un día no laborable, estableciendo así esta nueva tradición.

Lo más curioso de esta reciente festividad es que su origen se remonta a una broma interna. La agencia de publicidad, que entonces recibía el nombre de Bassat Ogilvy & Mather, conocida por su creatividad y su habilidad para jugar con las ideas, decidió darle un giro original a la celebración del día de San Pablo. En lugar de seguir la tradición de manera formal, idearon una campaña divertida y un poco irreverente para conmemorar a su patrón de una forma única.

Así fue como nació la figura de «San Publicito», un concepto que no solo surgió de una chispa de humor, sino que logró calar profundamente entre los profesionales del sector. Con el tiempo, y gracias a la aceptación de las agencias, este día fue oficialmente adoptado por éstas, convirtiéndose en una celebración tan significativa y esperada como el propio día de San Pablo.

De este modo, lo que comenzó como una ocurrencia se transformó en una tradición que llega hasta la actualidad, uniendo a los creativos de la publicidad en una festividad comúnmente reconocida y celebrada en el sector.