“Hoy tengo el cerebro seco de ideas”
¿Te ha pasado alguna vez? Cuando te dedicas al sector creativo, uno de los elementos
clave es, obviamente, la creatividad. El problema de esta cualidad es que se va y vuelve
cuando menos te lo esperas, no dura lo que dura una jornada laboral, sino que es
intermitente. Incluso puede haber etapas donde haya meses de absoluta inspiración, pero
también otros de absoluta sequía.
Esto, aunque no tenga una solución definitiva, puede entrenarse para que los períodos
creativos duren el mayor tiempo posible. Existen numerosos hábitos que pueden ayudarte
en esta tarea, pero aquí te daremos 5 que, a nuestro parecer, son clave:
Lee, haz research, busca herramientas nuevas:
Cuando la curiosidad impera, no hay nada que te pare. Investigar y aprender cosas nuevas cada día hace que tu mente se abra y que tu creatividad tenga nuevas bases en las que apoyarse. Si siempre buscas en los mismos lugares o usas las mismas herramientas, te estancas.
Los libros son una gran fuente de inspiración, dentro del sector en el que te encuentres busca aquellos que sean más visuales, la letra es importante pero las imágenes pueden ayudar a alimentar esa creatividad.
También se pueden encontrar herramientas muy útiles en estos casos: Pinterest, por ejemplo. Si tu trabajo forma parte de la rama de la comunicación y el marketing, es una de las plataformas más usadas para buscar inspiración ya que en ella se puede encontrar contenido de todo tipo, desde moda, pasando por cocina, arte, decoración y un largo etcétera.
Manténte activo:
Una de las claves para no dejar de tener nuevas ideas es tener una vida activa, pero no solo a nivel de actividad física, que también es importante, sino de salir de vez en cuando de la rutina. Por semana solemos tener poco tiempo para dedicárselo a otras actividades, el trabajo y las tareas del día a día nos mantienen ocupados. Sin embargo, no disponer de tanto tiempo como en los fines de semana no es excusa para tratar de salir de nuestra zona de confort, aunque sea con ligeros cambios. Por ejemplo, si un día a la semana puedes teletrabajar desde casa, hazlo en una cafetería, cambiar el ambiente que te rodea puede ayudar mucho a que tu mente esté más activa. Otros ejemplos podrían ser cambiar el supermercado al que sueles ir, probar una nueva clase de gimnasio o incluso algo tan sencillo como desviarte en tu camino a casa y elegir otro trayecto.
Romantiza tu día a día:
Aunque parezca un término muy moderno y poco útil, puede ser un hábito que marque la diferencia. Romantizar pequeñas acciones de tu rutina hace que tu mente se sienta cómoda y se inspire. Por ejemplo, poner velas en tu espacio de lectura, hacerte una bebida especial de cafetería o escuchar música de piano mientras recoges tu casa.
Haz pequeñas pausas en tu trabajo:
Muchas veces, cuando estamos sin ideas, la mejor opción no es quedarse frente al ordenador dándole vueltas a la cabeza. De hecho, lo más productivo que puedes hacer en estos casos es irte a dar una vuelta, hacerte un café o charlar con un compañe@. Con estas pequeñas acciones nuestra mente se desbloquea y se resetea, teniendo espacio para nuevas y grandes ideas.
Escribe:
Uno de los mejores consejos que puedes recibir es el de escribir. Lleva contigo siempre que puedas una libreta o el bloc de notas del móvil para que cuando estés en el metro o en la montaña y te venga la inspiración repentina, puedas tener un soporte donde apuntarlo, ya que es bastante usual que estas cosas se esfumen de tu cabeza. De esta manera, cuando vayas a trabajar o llegues a casa puedas volcar todas esas ideas en tu trabajo.